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sábado, 18 de febrero de 2017

Cómo hacer crecer la lista de correo

Listas de Correo


Hoy está claro, sin lugar a dudas, sin temor a errar, que las listas de correo son el commodity del marketing y también de los autores independientes.

Cuando tienes una lista de correos, lo que tienes es conocido como "Lead" o "cliente potencial". Un Lead, en el caso de un autor autopublicado, es un posible comprador de los libros que autopublicamos. Así de simple.

Y en este post te enseñaré un par de técnicas muy simples para hacer crecer tus Lead.

La primera y más valiosa regla del email marketing es: NO HARÁS SPAM.

No Spam

no-spam

Se entiende por Spam el correo no solicitado. En el caso de las listas de correo, son todos esos contactos que recopilaste en un excel, copiando y pegando desde páginas Web u otros correos con copia a cientos de personas, y que usas para promocionar tus libros. Eso es Spam.

Para que tu lista de correo no sea Spam y puedas usarla positivamente, debe construirse de manera orgánica a través de formularios y la persona se debe inscribir voluntariamente, incluso debe confirmar su correo. Y solo cuando su correo y datos de contacto están validados en tu lista, les puedes enviar mensajes.

Además, la persona se puede retirar de la lista cuando le plazca.

Para evitar que este nuevo Lead se vaya de tu lista, tienes que enviar solo mensajes relevantes con información importante que pueda interesar a tu suscriptor. Lo bueno es que si envías una vez al mes, como yo, siempre tendrás algo interesante que comunicar.

Mailchimp

Mailchimp

Esta plataforma tiene un tramo gratuito que te permite construir una lista de hasta 2.000 Lead (contactos) y enviar hasta 12.000 emails al mes (1 email es un Lead o usuario suscrito a tu lista; si tienes 1.000 personas en tu lista y envías mensajes a todos ellos, podrías, aunque no lo recomiendo, hacer 12 envíos en un mes; eso es un montón).

Puedes crear distintas listas, o puedes armar una sola con distintos perfiles y luego hacer grupos de usuarios similares para enviar emails segmentados. Yo la uso en mi trabajo y con mis lectores y es maravillosa.

Si tu lista es de más de 2.000 usuarios y/o tienes que enviar más de 12.000 emails en el mes, como ocurre con algunos de mis clientes corporativos, puedes optar a un tramo pagado. Y sus precios son perfectamente accesibles.

Y lo mejor de Mailchimp, es que puedes configurar cada campaña de email para que marque los link en el contenido del correo con las variables UTM de Google Analytics. Así sé perfectamente cuál link de qué envío de email hizo qué en mi sitio Web.

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Hubspot

Hubspot

Esta plataforma de inbound marketing tiene muchas funcionalidades. En su versión pagada, es la mejor herramienta para administrar Lead que luego se convertirán en Clientes. También la uso con mis clientes y puedo decir que me ha servido mucho.

En su versión gratuita, permite montar un llamado a la acción en tu sitio Web, para invitar al visitante a que se suscriba en tu lista de correos a cambio de algún caramelo. En mi caso, regalo un ebook.

Este llamado a la acción aparece automáticamente, no tienes que programar nada, solo basta con configurar la herramienta y plantar un código en todas las páginas de tu sitio Web.

En mi caso, desde que implementé el código, la lista de correos ha crecido a razón de un nuevo Lead diario. Y eso es mucho, sobre todo porque antes de usar Hubspot, mi lista creció CERO en 2016.

Lo mejor de todo, es que se puede enlazar con Mailchimp vía API. Cada vez que un visitante se suscriba y valide su correo usando la herramienta de Hubspot, ese correo va a parar automáticamente a tu lista en Mailchimp. Mágico.

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InstaFreebie

InstaFreebie

Éste es un descubrimiento reciente. Es una plataforma que te permite regalar tus libros, ya sea una cantidad X de ebooks, o todos los que se puedan hasta una fecha límite. Es bastante simple de configurar.

Puedes iniciar en la versión gratuita, pero si quieres aprovechar la integración con Mailchimp vía API, porque también permite que las personas que se llevan tu libro se suscriban a tu lista de correo, pues tienes que pagar un plan de USD $20 al mes (alrededor de CLP $14.000 mensual). No es barato, pero tampoco es tan caro

Si tu objetivo es hacer crecer tu lista de correos usando todas las herramientas disponibles, pues ésta es perfecta.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

La sub-trama como tema principal de una historia


Durante 2016 hice dos talleres literarios de escritura de novela de ficción. Ambos fueron ligeramente distintos entre sí, en contenidos y estructura. Pero hubo algo que tenían en común, algo que definió la manera en que miramos las historias incluso antes de comenzar a escribirlas: y eso es la sub-trama.

Ricardo Piglia, autor argentino, postuló en 1986 una tesis nada novedosa, pero que resume este tema de la siguiente manera: un cuento siempre cuenta dos historias; la primera es la historia visible, el cuento, que sería contado según los estereotipos de una tradición o género literario; y la segunda es la historia secreta, que se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión, y es la clave de la forma del cuento.

Lo que Piglia llama "la historia secreta" es todo aquello que se deja entrever en la historia visible, pero que no forma parte de la trama; la historia secreta es parte del contexto, del trasfondo, es parte del mundo que habitan los personajes, tanto externo como interno, y es efectivamente lo que da forma a la historia. Es lo que yo llamo la sub-trama y según Piglia, es la historia que queremos contar.

La sub-trama (sub-plot) es el tema profundo que nos consume y apasiona, es lo que queremos decir, es aquello que queremos explorar y es la razón por la cual escribimos una historia, ya sea en forma de guión, novela, cuento o poesía. Y la trama (plot) es el vehículo que nos permite transportar esta historia secreta desde nuestra reflexión interna hacia un texto de ficción que se pueda consumir.

Las historias que contamos son un medio de transporte de ideologías, ideas y temas; como los programas del Disney Channel, que no solo cuentan historias entretenidas para niños y niñas, sino que también imprimen en el subconsciente pre-adolescente los códigos del lenguaje, morales, éticos y estéticos de un niño-Disney estándar. La aguja hipodérmica aplicada.

Mi visión del tema se resume en que las historias de ficción que contamos son caballos de Troya: por fuera son objetos de entretenimiento, mientras que por dentro transportan ideologías, ideas y temas en forma de una historia secreta.

*Acerca de la imagen: en la película La Princesa Mononoke, del director Hayao Miyazaki, se nos cuentan muchas historias en forma de sub-trama; una de ellas es la historia de los leprosos en Japón.

lunes, 25 de abril de 2016

Cabezas parlantes en una habitación blanca



Hace un tiempo me encontré con este problema en una novela que compré y leí con mucho entusiasmo, pero que me defraudó de muchas maneras. No sabía cómo definirlo: uno o más personajes tienen diálogo, pero el lector no tiene manera de saber dónde ni cuándo ocurre la acción, o cómo es el lugar en el que se encuentran, cómo reaccionan, nada. Solo diálogo.

Es una situación desconcertante, porque el lector necesita al menos una señal de dónde y cuándo ocurren las cosas; un poco de contexto es necesario, sino obligatorio. En caso de no haber contexto de tiempo y espacio, la sensación que queda es la de estar leyendo a cabezas parlantes en una habitación blanca.

¿Pero cómo dejar en claro dónde y cuándo ocurren los diálogos?

Lo normal es que las escenas tengan una pequeña introducción, desarrollo y conclusión, desde el punto de vista del protagonista, mostrando el dónde y el cuándo. No es necesario hacerlo muy explícito, es necesaria una buena cuota de estilo literario.

Doy dos ejemplos:

MAL:
Ben se levantó del sillón.
—Me tengo que ir —dijo Ben.
—Pues que te vaya bien —dijo Leticia y se marchó a su habitación.
Ben salió dando un portazo, enojado.

BIEN: 
  Ben se levantó del sillón, esa mole de cuero anticuada que habría sido el deleite de sus abuelos. Esta sería probablemente la última vez que oyera la carcasa de pino reclamando por su sobrepeso.
  —Me tengo que ir —dijo Ben echando un vistazo al comedor apenas iluminado por una lámpara de pie junto a la mesa vacía y aterrizando en Leticia, de pie junto a la chimenea apagada y mirando el vino en su copa con expresión neutral. Ben pensó que se veía aún hermosa en sus cuarentas, aunque ella debía pensar distinto de sí misma. No quería ni imaginar lo que pensaba de él y su problema alimentario.
  —Pues que te vaya bien —dijo Leticia, se levantó y salió de la sala. Ben la oyó subiendo las escaleras y cerrando la puerta de su habitación, con pestillo.
  Ben se mordió la lengua para no gritar todo lo que sentía. No quería pelear más en una guerra que ya estaba perdida. Salió de la casa dando un portazo, arrepentido de inmediato, porque dejó la caja con rollos de canela en el refrigerador.
En el primer ejemplo, solo hay acción y diálogo. Ocurren cosas, pero sin profundidad, sin contexto, sin desarrollo, sin propósito. Una historia completa escrita en ese formato minimalista podría tener aceptación de la crítica literaria, tal vez, pero no todos tenemos gusto por el café descafeinado.

En cambio el segundo ejemplo es la misma historia, pero rebosando de contexto y detalle. El lector entiende lo que ocurre, dónde, y la noción del cuándo está presente aunque no de manera explícita. Ese es mi estilo personal, no puedo pedir que todos escriban como yo, pero sirve como ejemplo.

En el primer ejemplo, sin más información que la que disponemos, no es posible saber dónde ni cuándo ocurren los diálogos. En cambio en el segundo sabemos mucho más y con pequeños detalles (sillón, lámpara, chimenea) nos hacemos la idea de un contexto más claro. 

Al final, gran parte del procesamiento de las descripciones ocurre en la cabeza del lector. Nosotros escritores damos algunas pinceladas y el lector llena los espacios vacíos. Pero es obligatoriamente necesario que haya pinceladas de contexto, para que el lector pueda hacer su parte del trabajo.

Para mí el rey de la descripción es Stephen King. En su libro Mientras Escribo hay un capítulo completo donde explica cómo lo hace.


lunes, 11 de abril de 2016

Finn como Caballo de Troya en Star Wars The Force Awakens



Para los fans de la Force Awakens, tengo esta teoría: SPOILERS!

Finn es el arma secreta de la Primera Orden. Lo dicen en la película, FN-2187 es "excepcionalmente bien entrenado, programado desde su nacimiento".

Pero el Finn que nos muestran es demasiado bueno, y sabe demasiado. Su paso al lado "no-programado" de los storm troopers es muy rápido, muy fácil. Yo digo que fue programado por la Primera Orden para ser un desertor, que acude en la ayuda de los desamparados y los débiles.

Y creo que ése es el propósito de Finn, infiltrarse en la Resistencia como un miembro valioso. Así, en el momento menos esperado, se develará su verdadero propósito (uno que él mismo desconoce) y tendremos otro momento como el "yo soy tu padre".

Pobre Finn. Pero sobre todo, pobre Rey.

sábado, 17 de octubre de 2015

El Test de Mako Mori



Ya conocemos el Test de Bechdel, con el que podemos demostrar si una historia es sexista o no por el simple hecho de tener personajes femeninos que hablan entre ellas y que no hablan del hombre/protagonista.

En el caso del test de Mako Mori, personaje de la película Pacific Rim, nos encontramos con una manera de ver las historias en las que el personaje femenino efectivamente tiene un rol en ellas.

Este test no es aplicable a las historias donde la protagonista es mujer y tiene personajes secundarios varones, simplemente porque razones.

En el Test de Mako Mori, la historia:

a) tiene al menos un personaje femenino;
b) que tiene su propio arco narrativo;
c) y que no se trata de apoyar la historia de un hombre.

Creo que aparte de Pacific Rim, hay muy pocas historias que pasan la prueba.